sábado, 20 de agosto de 2016

2 días en Nueva York: 0.- ¡¡¡Me voy a Brooklyn!!!

SÁBADO

Mañana vuelo de Madrid a Nueva York, tengo un billete sujeto a espacio, quiere decir que si hay plazas vuelo y si no, no ¡Me encantan estos viajes que voy programando sobre la marcha! No sé todavía dónde voy a dormir ni a quién voy a conocer, un misterio...

Tengo una amiga viviendo en Nueva York pero justo ahora está de vacaciones en España así que entro en Airbnb y busco habitaciones: encuentro una en Manhattan bastante barata… escribo al anfitrión, le digo que es probable que mañana vuele y que cuando lo tenga confirmado entonces le haré la reserva definitiva para 3 noches, lo envío. Me quedo pensando que nadie da duros a pesetas y miro a ver qué dicen las reseñas ¡no tiene reseñas!… Uy…. Busco otra habitación, en Manhattan todas carísimas, pero hay varias en Brooklyn bien de precio ('googleo' Brooklyn para estar segura de que es un barrio tranquilo y no de que lo estoy confundiendo con el Bronx) envío mensaje a una pareja que tiene 159 reseñas, todas estupendas, y están a 5’ en metro de Manhattan, me contestan inmediatamente (el de Manhattan todavía no ha contestado), me dicen que encantados de tenerme pero me advierten que justo les llega familia de él de España, que si no me importa cuando estén todos cenando y hablando español y haciendo ruido; Les digo que encantada (aunque hubiera preferido que fueran de otra nacionalidad, por conocer gente de otros lados, pero seguro que son simpáticos) y que mañana cuando tenga el vuelo confirmado les reservo. El de Manhattan sigue sin contestar…

DOMINGO

Me levanto tarde, mensaje del de Manhattan diciéndome que tiene muchos ‘colegas’ pendientes de reservar y que cuándo lo voy a saber… Le digo que no se preocupe, que reserven sus colegas. Fin de la conversación.

En el aeropuerto me confirman la plaza, son las 17:50, asiento 21D, mientras el resto del pasaje embarca intento reservar la casa de la pareja simpática pero me da error ¡¡No está disponible para estas fechas!! Así que rápidamente busco otra cercana, la anfitriona se llama Elena, tiene cientos de reseñas buenísimas, es una fotógrafa alemana de 32 años, reservo inmediatamente y le digo que el vuelo llega esta noche a las 20h al JFK pero que entre que aterriza, aparca, desembarcamos y pasamos la aduana…. calculo que puedo estar llegando a su casa sobre las 23h. Me acepta la reserva de inmediato. Escribo a la pareja y les digo que ¡al final vuelo! pero que he intentado reservarles y me ha dado bloqueado, me dicen que lo siguen teniendo libre…. les digo que ya he reservado en otro sitio porque salgo en 20 minutos, me dicen que sin problema y me desean una agradable estancia en Nueva York. Vuelvo a escribir a Elena y le pregunto si es mejor ir en taxi o en metro a esas horas. Me dice que depende de cada uno, le pregunto qué haría ella, me dice que ella en metro, en su anuncio están las instrucciones para llegar. Le digo que decidiré sobre la marcha allí.  Me pide que llame por teléfono al llegar al portal para bajar a abrirme puesto que no hay telefonillo.

brooklyn pepa de los mares

El vuelo se me pasa ‘volando’ y quitando ‘business’, que salen los primeros, estoy entre las primeras filas y en pasillo. Me levanto pero viene corriendo de las filas de atrás un chico alto vestido con un chandal que frena en seco detrás de mí, ya está lleno el pasillo y no puede llegar más lejos, abrimos los compartimentos superiores y está justo a la altura de mi maleta, le pido por favor que me la baje, me pide que le sujete una naranja que lleva en la mano para poder hacer la maniobra, le cambio la naranja por la maleta. Cuando salimos al ‘finger’ nos adelanta a todos, es un chico alto y atlético, camina sonriente con la espalda muy recta, lleva una mochila pequeña a la espalda, me recuerda a mi primo, va tirando la naranja al aire y recogiéndola, le imagino trabajando en ‘El Circo del Sol’, le pierdo de vista. Algún día escribiré una historia inspirada en él.

Llego a la cola de inmigración de ‘pasaporte extranjero y primera vez con ‘ESTA’ (el ESTA hay que rellenarlo online unos días antes de viajar, pagar 14$ de tasas e imprimirlo). Ya nos hemos juntado varios vuelos, me pasan a una fila en la que tengo solo a 3 familias por delante, pero van muuuuy lentos, miro hacia atrás y se ha formado una cola tremenda. Media hora esperando y soy la próxima en mi ventanilla pero el policía ha salido a acompañar a una familia a no sé dónde… Llega una policía nueva y abre la ventanilla de al lado, me dice que pase, tardamos poquísimo en grabar las huellas, escanear el pasaporte, tomar los datos y hacerme la foto. Salgo, no he facturado maleta así que voy como un caracol: lenta pero segura y con todo encima. 

Salgo al mundo exterior, el puesto de información está aquí mismo, sin cola, me atiende una ‘asistente’ simpatiquísima, una señora de unos 60 años, le gustan mis pendientes, le pregunto por la manera de ir a la parada de metro Morgan Av. de la línea ‘L’, me saca un par de mapas y me explica todo fenomenal, tengo que coger un tren que me lleva gratis hasta el metro, allí comprar una tarjeta que puedo ir recargando, pero que no me preocupe que en el metro hay más asistentes que me van a ayudar, le pregunto si es seguro ir a esta hora en el metro, me dice que ¡claro! que a cualquier hora, así que ahí voy. Respecto al wifi gratis del aeropuerto me dice que intente conectarme pero que casi nunca funciona. No funciona.

El tren del aeropuerto va medio vacío, nos deja en una parada de metro de la línea 'A' que es exterior (a nivel de calle, abierta), aquí un asistente cubano me explica en español cómo funciona la tarjeta recargable y me ayuda a comprarla (no tiene mucho misterio pero él pone mucho interés en explicarme todo bien, es un señor mayor) hace mucho calor, el metro llega rápido y el aire acondicionado está a tope, en el vagón vamos varios con maletas sentados, hay dentro 2 negros de pie, son muy delgados, muy delgados, y muy altos, parecen 2 espaguetis, Uno lleva una toalla blanca en la cabeza a modo de toga y encima una corra de béisbol, un collar de oro y le falta un diente, sonríe mucho; el otro lleva la cabeza rapada, ambos con pantalones ‘cagados’, ponen una música tipo ‘hip-hop’ y empiezan a bailar sincronizadamente, se ríen, me gustaría grabarles en vídeo o hacerles una foto pero no me atrevo. En la siguiente parada se bajan y entra un grupo de negros, ellas con pelos de colores, una los lleva azules, otra rosas, otra de arcoiris, casi todas con cascos gigantescos de colores en las orejas y todas con camisetas lenceras y escote generoso; ellos con toallas tamaño lavabo, unos las llevan alrededor del cuello, otros en la mano. Ellas muy escandalosas, gritando mucho. Sale un ‘ladrido’ por la megafonía anunciando cada parada, tiene pinta de estar siendo retransmitido en directo desde alguno de los vagones o desde la cabina. En una de las paradas la pandilla se separa: se bajan unos y se quedan otros, a modo de despedida hacen una ‘lucha de toallas’. Entra otro grupo de negras, éstas mucho más discretas y noto cómo reaccionan ante el aire acondicionado, entonces me doy cuenta de que a mí me pasó lo mismo, pero llevo ya un buen rato en el que no noto el frío, se me ha olvidado el calor que debe hacer fuera. Enfrente se ha sentado otro negro que escucha música a través de unos cascos minúsculos, mueve el cuello al ritmo de la música, no lleva gorra ni toalla pero sí unas RayBan en la cabeza rapada, el cuello parece que se le va a desencajar, lo mueve como esos perritos setenteros que se llevaban en la parte de atrás del coche, como si tuviera un muelle. Voy mirando el mapa del metro a ver qué rutas tengo cerca de casa, estuve en Nueva York en el 98, lo recuerdo porque había anuncios de Windows 98 por todos lados, el anuncio era una cápsula y ponía 'uploading', y no salí de Manhattan, así que estos 2 días me gustaría ver otros sitios: pasear por Brooklyn e ir a Coney Island, por ejemplo.

Me bajo en ‘Broadway Junction’ para coger la línea ‘L’ y de otro vagón veo que salen los ‘espagueti’, debieron bajar de un vagón para meterse en otro. Ellos van a la ‘L’ también, por un momento temo que me estén siguiendo, pero es un temor irracional, van a la 'L' pero en la otra dirección y me relajo, en seguida llega su tren. En esta línea se nota más poderío: los vagones más limpios, más nuevos, el sistema de megafonía moderno, sin ladridos, sino una agradable voz grabada, los nombres de las estaciones se iluminan en un panel de leds, indicando cuáles son las siguientes y qué número de orden le corresponde a cada una, actualizándose en cada parada.  En los anuncios de la línea ‘A’ salían fotos de negros muy negros, en los anuncios de esta línea salen negros pero más blanqueados, y algún blanquito e hindús. Siguiendo las indicaciones de Elena me bajo en ‘Morgan Av’ por la salida central de la Calle Bogart,  me ha llevado 1h y media el trayecto, tal y como había previsto. Al salir giro a la izquierda, me cruzo con un ‘rastas' que está llegando a la boca de metro en bici, tomo la primera a la izquierda que ya es la calle de Elena, una chica camina delante de mí, ha salido del metro también, el ‘rastas' de la bici da la vuelta y entra en nuestra calle, me asusto, el ‘rastas’ nos adelanta, me relajo, la calle es ancha, una mitad iluminada y otra no, a la izquierda un parque y a la derecha un muro, en esta manzana no hay viviendas, la siguiente manzana, ya más iluminada, es la suya, cruzo la calle y llamo por teléfono a Elena, baja a abrirme, la chica que caminaba delante de mí aprovecha y entra con nosotras en el portal.

Elena es rubia de pelo lacio, delgada y un poquito más alta que yo, pero no mucho, lleva el pelo recogido en dos moñitos muy graciosos en la coronilla y un vestido de algodón de los que se cruzan en la cintura, tipo los que yo uso, me guía por unos pasillos amarillos, que parecen de película, el edificio era una antigua fábrica textil reconvertida en apartamentos tipo ‘loft’ en los 90. Llegamos a un ascensor y subimos a la quinta planta, volvemos a recorrer los pasillos amarillos y llegamos a su apartamento, que está justo al lado de la salida pero por la escalera, me sugiere que entre y salga por la escalera, que es más corto y más cómodo. Me dice que tiene un huésped en el salón durmiendo en el sofá, es de Jerusalén pero al parecer más rubio que ella, dice que parece alemán, me pide que deje los zapatos en la puerta y en la casa ande descalza (muy alemán) y que no haga mucho ruido para no despertar al israelí pero que si quiero tomar una ducha perfecto, me da sábanas y toalla limpias, me enseña mi habitación y me ofrece cena, me da un yogur y una barrita de proteínas, se lo agradezco en el alma, lo tomo y paso a la ducha, no se qué me pasa en las duchas que me cuesta entender los mandos, por dónde narices habrá que tocar para que salga por la ‘alcachofa’ y no por el grifo…. ya me pasó en Chicago en el 2007 en casa de una amiga, solo que esa vez no tenía a nadie a quien preguntar, estaba sola en la casa, respiro hondo y salgo a preguntar a Elena, me mira atónita y me dice que tengo que tirar de una palanca en el grifo, vuelvo a la ducha y sigo sin encontrar la dichosa palanca ¡por fin lo veo! es un botón que para mí había estado invisible hasta hacía 3 segundos, está en el extremo del grifo, un sitio un poco raro, lo subo, seré paleta…. 

brooklyn pepa de los mares

Ya en mi habitación, cenada, duchada, con la maleta abierta y el wifi conectado, estoy a punto de poner un mensaje diciendo que he llegado bien cuando llama a la puerta Elena y me dice: mira, mira, acaban de publicar que hace 10 minutos han desalojado el aeropuerto JFK por un tiroteo, y me enseña la noticia en el móvil, ¡ostras! menos mal que he llegado, ¡chocamos los 5! —Voy a poner corriendo un mensaje de que he llegado bien, que seguro que mañana ven esto en las noticias y se asustan. Reporto confirmación de llegada y aviso del desalojo del aeropuerto… Busco la noticia y al parecer alguien dijo que había un tiroteo, la gente se echó al suelo, luego salieron corriendo, cundió el pánico, unos pasando por encima de otros, y decidieron evacuar; Debió de pasar justo cuando yo salía del aeropuerto, porque ya la noticia está diciendo que parece que fue falsa alarma. Elena me dice que deje el aire acondicionado puesto en mi habitación, que arriba en el altillo, donde está la cama, el calor es insoportable, la habitación es monísima, y me fijo que tiene mariposas de papel por la escalera que sube a la cama, me miro la muñeca y llevo la pulsera en forma de mariposa que me acaba de regalar una amiga antes de salir de viaje, sonrío. Son las 2am, me conecto al ordenador, quiero volar a San Francisco el miércoles porque es la fiesta de 50 cumpleaños de mi amigo Bryan el sábado, así que busco billetes y de San Francisco quiero ir el domingo que viene a Washington a ver a otra amiga, los billetes para el domingo son caros, así que lo saco para el lunes, LISTO ¡ya tengo los billetes! me voy a dormir. ¡Mañana a pasear por Brooklyn relajadamente! 




Posts relacionados: El placer de viajar solo

No hay comentarios:

Publicar un comentario