miércoles, 14 de octubre de 2015

Parada de motor

Después de 10 días dejamos El Hierro y nos vamos hacia La Palma, vamos navegando con el Big Doubil 3, Lili es la primera vez que hace una travesía entre islas.

La previsión es que haya poco viento,  que hagamos algún tramo a motor y que nos caiga la noche navegando, así que le he aconsejado que tenga todo a mano para no tener que estar entrando y saliendo del barco, que cuanto menos tiempo pase dentro hasta que se 'marinice' mejor y que se lo va a pasar fenomenal, que la previsión es buenísima. Nos vamos comunicando por radio y todo va estupendamente en ambos barcos. Siempre navegamos solos así que estar en contacto con otro barco por el canal 11 es toda una novedad.

big doubil y armas el hierro
El Armas y el Big Doubil 3

Un fuerte e inesperado viento del norte nos hace incómoda la ceñida. Bajo a preparar una ensalada, estas escoras te obligan a tirar de abdominales cuando estás dentro moviéndote, por verle la parte positiva. Después de comer salgo y me siento en la cubierta, a barlovento, expuesta a las olas, me cae alguna, no hace frío y voy muy a gusto sintiendo el viento en la cara.  Tras varias horas de fuerte escora nos planteamos si coger rizos o abrir rumbo a La Gomera; Con un rizo y la trinqueta iríamos de maravilla pero hemos salido con todo el trapo fiándonos de una previsión que, como siempre, falla entre las islas donde el viento se acelera, parecemos nuevos. Me preocupa Lili, espero que no lo esté pasando mal, desde luego la travesía que yo le dije que iba a tener no se parece en nada a ésto, la verdad es que es lo normal entre islas, tener estos vientos y nosotros ya estamos acostumbrados pero para alguien que no está acostumbrado a navegar puede parecerle hasta peligroso, las escoras de este tipo impactan bastante, parece que el barco va a volcar. Jorge nos dice por radio que su timón está especialmente duro; es Lili, con su dulce acento argentino, la que está llevando ahora las comunicaciones ya que Jorge está 'peleando' con el timón, me tranquiliza oír su voz, parece relajada.

el big doubil navegando en el hierro
El Big Doubil 3 en ceñida cerca de El Hierro

el Pedrolicas navegando en el hierro. jeanneau melody 35
El Pedrolicas escorado.
Foto: Jorge desde el Big Doubil

Finalmente ponemos rumbo a La Gomera ¡Qué gusto abrir velas y dejar que el barco se nivele! a unas 10 millas de la costa disfrutamos de los delfines, que juegan con la proa del barco, se cruzan y saltan, me los imagino con tutú o con los maillots de natación sincronizada en una perfecta coordinación de movimientos.



Una vez sotaventados nos acercamos al Big Doubil y les pasamos una tableta de chocolate, gentileza del Pedrolicas. Lili se lo está pasando bomba. Llamo a la marina de La Gomera por teléfono varias veces y no lo coge nadie, veo en su web que tienen un correo electrónico y les escribo, me contestan que hoy es fiesta en La Gomera y por eso no había nadie en la oficina, me confirman atraque para los dos veleros indicándome que llamemos por el canal 9 al marinero al llegar.



Se hace de noche y ya estamos llegando al puerto de La Gomera, en San Sebastián. Jorge nos dice que entremos primero, ya que hemos estado más veces en este puerto y lo conocemos, se nos pone a la popa. Pasamos al canal 9 para llamar a la marina y de pronto Jorge nos da un aviso: -pasen al canal 11 ¡YA!. Se le acaba de parar el motor, estamos muy cerca de las rocas, cojo el timón  mientras Ramón arría mayor (que solemos llevar izada hasta casi entrar a puerto a pesar de mis protestas para bajarla un poco antes) y prepara un cabo para remolcarles, doy la vuelta y me pongo en la popa del Big Doubil, le rebasamos por su estribor, y delante de él giramos poniéndonos de frente, como si fuéramos unos kamikaces, en ese momento Ramón me dice que vire para ponerme popa con proa, que puedo girar delante de él, que tengo sitio, yo estoy en la popa y no veo nada, hubiera dado otra vuelta para asegurar pero viro, pasamos casi tocando proa con proa, o eso me parece a mí. Colocamos nuestra popa delante de su proa, Ramón ha tirado el cabo amarrado en nuestra popa y Jorge lo ha cogido y lo ha hecho fuerte en su proa, ya vamos en 'trenecito'. No hemos tenido tiempo de ponernos nerviosos, todavía. Hemos sido muy rápidos y ya los tenemos remolcados, Jorge tenía miedo de ir derivando a las rocas.

Big Doubil 3 navegando en la gomera
El Big Doubil llegando a La Gomera.
Cae la noche y estamos cerca de la costa.

El cabo parece corto, buscamos uno más largo, entramos en la zona del puerto destinada a los ferrys, es un área amplia pero de pronto se mete un fuerte viento que nos obliga a jugar con el motor para no quedar al pairo. Localizo un cabo más largo en el tambucho donde guardamos las velas y lo hago fuerte en popa, Ramón y Jorge cambian uno por otro; Avisamos a la marina de que tenemos una avería y que un velero está remolcando a otro, nos dicen que no tienen lancha de apoyo y que no podemos atracar en la zona de ferrys, que un marinero nos espera para ayudarnos dentro de la marina, en el primer dique al entrar justo antes de la gasolinera.

Acordamos hacer unas esperas en círculo mientras Jorge intenta detectar el problema y ver si lo puede arreglar sobre la marcha, Lili lleva el timón del Big Doubil, Ramón le va diciendo por radio que lo gire a estribor cuando es necesario; En un par de vueltas Jorge nos avisa que no puede arreglarlo sobre la marcha, avisamos al marinero y vamos hacia el muelle donde está esperándonos. Jorge le pregunta por radio si tiene amarras, el marinero le dice que sí, nos acercamos al muelle y vemos al marinero, soltamos al Big Doubil que ya tiene arrancada suficiente para llegar, Ramón recoge el cabo con el que lo hemos arrastrado. Entramos a la marina y damos la vuelta, volvemos a pasar delante para comprobar que todo ha ido bien y saber dónde dirigirnos, el marinero nos indica un atraque provisional para esta noche. Una vez atracados acompaño al marinero a que apunte nuestros datos y a que nos de las llaves de acceso a la marina y a los baños, su aliento huele a alcohol que tira para atrás.

Ya en el bar y tomando unas cervezas Jorge nos dice que el marinero no tenía amarras, que se tuvo que agarrar al muro literalmente. Lili me cuenta que durante la travesía pasó al wc en plena ceñida con una escora tremenda y no se mareó ¡¡¡bieennnn!!! está hecha toda una marinera, babor y estribor no tienen secretos para ella. Jorge dice que de hoy se queda con la lección de que no hay que ir navegando tan pegado a la costa, si le llega a pasar solo es posible que se hubiera ido contra las rocas, no para de repetírselo, que nunca más entrará a una marina pegado a las rocas. Ramón se reafirma en su costumbre de llegar a la marina con la mayor izada y bajarla cuando estamos a punto de entrar, porque si le pasa algo al motor siempre te queda la vela.

Big Doubil. Marina de la Gomera.
El Big Doubil en el dique de entrada de la Marina de la Gomera

Dormimos como troncos y por la mañana voy a arreglar los papeles de la entrada al puerto de los dos barcos a la oficina, son todos muy simpáticos. Mientras, Ramón y Jorge van a la ferretería y compran lo necesario para arreglar el motor, les ayuda con algunas herramientas el marinero que está ahora en el turno de día. Logran arreglarlo, se había roto una bombita que hace que la gasolina pase al motor (o algo así) y cambiamos los barcos a nuestra nueva ubicación.

Una bombita como ésta se rompió en el motor del Big Doubil

Me lo estoy pasando fenomenal en el barco estas semanas, lo estamos disfrutando mucho y hemos arreglado muchas cosas: hemos puesto, por fin, las cornamusas escamoteables, el grifo de agua salada ¡qué contenta estoy! llevo 3 años queriendo uno desde que estuvimos en el archipiélago de San Blas (Panamá) navegando en el Larete, el catamarán de nuestro amigos Jorge y Ruth; y estamos rediseñando una mesa nueva para la bañera y unas baldas para los armarios.

El Pedrolicas en La Gomera, jeanneau melody 35
El Pedrolicas en La Gomera

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