sábado, 17 de septiembre de 2016

Llegada a California

Aterrizo en San Francisco, aunque llevo maleta de mano me la han facturado en la puerta, en los aeropuertos de EEUU la recogida de maletas es fuera de la ‘zona aire’, vamos que te da la sensación de que cualquiera puede entrar desde la calle, coger una maleta y llevársela. 

El wifi funciona fenomenal así que coordino con Maribel la recogida. No nos hemos visto en siglos pero es como si nos hubiéramos visto ayer. Me lleva a San Francisco a bailar salsa ¡¡¡bieeeennnn!!! Pasamos por las típicas calles que salen en las películas, con varias cuestas. El garito de salsa de los miércoles está lleno de cubanos, Maribel me presenta a unos y a otros: ‘El maño’ un negro de piel color toffee, era cocinero en un barco y llegó a Málaga, de allí se fue a Zaragoza a visitar a un amigo y se quedó 7 años. —Un día de éstos hago una paella. Maribel dice que se lo oye decir cada vez que se ven y nunca llega el día; Julio es blanco,  le calculo unos cincuenta y muchos, camisa blanca tipo guayabera, educadísimo, me da la bienvenida a ‘la embajada de cuba en San Francisco’ mientras mira alrededor y sonríe. Maribel y yo bailamos casi sin parar hasta que cierran a la 1:30h… prontísimo. En estos sitios tienen una garrafa de agua grande gratis, está fenomenal.

Nos queda hora y media en coche para llegar a casa, Maribel me dice que me duerma, que está acostumbrada, pero aprovechamos para ponernos al día. Nos conocemos del mundo de la salsa madrileña, cuando el ‘boom’ a finales de los noventa, de hecho hace unos años mi hermano paseaba por un centro comercial y vio una foto del grupo de baile colombiano en el que yo bailaba ‘Las Tolimenses’ y ahí estaba yo en la portada y dentro salen fotos de Maribel también. Estábamos en toda la movida. Una época divertidísima. Encargué libros en la editorial para todas y a Maribel le envié el suyo a EEUU.

Las Tolimenses. Baile colombiano. Libro Sobrevivir en el baile latino.

Las Tolimenses. Baile colombiano. Libro Sobrevivir en el baile latino.

Llegamos a Gilroy y nos recibe Parche moviendo el rabo ¡me encantan los perros de los demás! La casa de Maribel está limpia y ordenada, es muy acogedora, me descalzo, en mi habitación una cama grande con almohadas grandes y mullidas, son las 3 de la mañana así que calculo 8 horas de sueño y me levanto a las 11h, como un reloj y sin despertador. Claudio ya se ha ido a trabajar y Maribel me está esperando para desayunar, tiene la típica cocina americana de fogones grandes ¡unos huevos en un wrap! mmmm ricos. Voy a por el regalo que he comprado a Parche en Nueva York, es una zanahoria de plástico a la que le cuelgan unas cuerdas, no se cómo Parche sabe que es para él pero lo sabe, deben ponerle algún olor especial, se vuelve loco de alegría. Maribel se va a trabajar y le digo que si quiere me llevo a pasear a Parche, me enseña cómo ponerle la correa y me da unas bolsas de plástico para recoger las cacas porque dice que aunque sea la vuelta a la manzana hace una caca seguro… vaya, eso ya no me gusta tanto….

Parche. Perro jugando con zanahoria

Maribel se marcha a trabajar y me quedo medio adormilada en el sofá, estoy feliz, descansada, todo está en silencio, es como estar en mi propia casa, me siento relajada, conecto un rato el ordenador y me preparo para sacar a Parche que en cuanto ve la correa se emociona y mueve el rabo y el culete todo a la vez, es para comérselo. Salimos a la calle y Parche me va dirigiendo hacia fuera de la urbanización, ya nos estamos alejando y al llegar al final de la calle pienso que es mejor volver, dejar a Parche, e irme sola a la zona donde están las tiendas así que me dispongo a dar la media vuelta pero Parche se para en seco, él quiere continuar —Parche, tengamos la fiesta en paz, nos volvemos ya a casa. Parche parado, tiro de él, Parche empieza a tirar hacia el otro lado. Tiro de él, se vuelve a parar —Vamos, que no te saco más. Mira para otro lado. Empiezo a ponerme nerviosa, pues el perro será grande pero aquí mando yo, tiro de él hacia casa, me mira muy digno y empieza a andar como diciéndome vale, vamos a volver, pero no porque tú lo digas. Uf, qué sofoco. Entramos de nuevo en la urbanización, damos la vuelta a la manzana y suelta una caca enorme en el jardín de un vecino, se espera pacientemente a que la recoja, aquí voy con mi bolsita en la mano rezando para que no se haga otra en venganza. Llegamos a casa y le pongo un whatsapp a Maribel para ver dónde dejo la bolsita… tienen una basura en el jardín para estas cosas ¡menos mal! Me despido de Parche y me voy sola a dar un paseo.

paseando al perro

Por el camino veo un cartel que me llama la atención parece que pone ‘Girl’ Toys’ (juguetes para chicas) ¿qué será? ¿un sitio de tupper sex? pero según me voy acercando veo que pone Gilroy’s y es una iglesia…. ooops.

Girl toys??

gilroys church

Llego a la zona comercial, veo una oficina del RABOBANK, jajaja me encanta el nombre de este banco, siempre me ha gustado, es un banco holandés. Entro en la farmacia ¡¡¡¡me encantan las farmacias en EEUU!!!! son supermercados enormes, como ir a un mercadona pero donde la zona de comida es más pequeña, me gusta curiosear por los pasillos y ver qué tienen, me paro en una zona de apliques para el pelo: gomas, horquillas, cintas, pinzas, lazos… me pruebo varias cintas del pelo y me llevo una, y también una pinza. De la emoción busco el wc y entro, está limpio y es grande. Me paro ahora en la zona de las tarjetas de felicitación y leo las frases hechas para cumpleaños, despedidas, amistades, nacimientos, bodas…… y veo una zona de tarjetas en español, claro, estamos en California y hay muchísimos latinos. Me pruebo unos sombreros de paja que me gustan, pero el que más me gusta me queda grande y no hay de mi talla. Cruzo a la zona de enfrente Me fijo en los coches, les encanta poner ruedas grandes a los coches. 

Rabobank. Gilroy. California

Pharmacy. Gilroy. California.


Paro a comer en un restaurante japonés, pido unos edamames ¡qué ricos! (es como un snack, son unas vainas de soja que cuecen y sirven con la piel y con sal, las comes como pipas, te comes la semilla y tiras la cáscara), pido una cerveza y un menú de medio día, la camarera me dice que lo siente mucho pero que ya estamos en la cena y tiene que ser el menú de cena, que es igual pero es más caro por ser horario de cena ¡¡¡¡¡son las 15..30h!!!!!! me sonríe y le digo que bueno, que qué se le va a hacer, que me traiga la cena a las 15.30h, se lo digo después de explicarle que en mi país se cena a partir de las 20h y que todo lo que sea antes es merienda y por supuesto comida hasta las 16h incluidas. Me sigue sonriendo, es una camarera muy sonriente, muy bien entrenada a pesar de que yo se lo estoy diciendo en un tonito de…. os habéis pasado…. porque la diferencia de precio del menú de medio día al de noche es como de $15 a $25 pero sin el como…. Pido la wifi y escribo a Beni, mi amiga alemana-japonesa, le cuento dónde estoy, nos ponemos al día en lo que me traen la comida. Los edamames geniales, la sopa regulera pero los sashimi,  maki sushis y nigiris un horror en general, encima del timo de la cena, horribles. Me vuelvo paseando a casa tranquilamente y me recibe Parche contentísimo, me enseña todos sus juguetes, entre ellos la zanahoria nueva. Me siento a escribir un rato, le digo a Maribel que no tenga prisa, estoy disfrutando muchísimo de este ratito aquí relajada, en silencio, en una casa ordenada, estéticamente bonita, limpia, en la que estoy como en mi propia casa, siento una energía muy buena, necesito disfrutar de este oasis, y lo hago. Salgo a ratos al jardín a jugar con Parche. Aprovecho para ampliar mi reserva en el ‘Liminal’, la escuela literaria feminista, me apetece mucho llegar mañana por la tarde y aprovechar e ir al taller de lectura. Maribel llega del trabajo y me ve tan ‘en mi salsa’ que aprovecha para ir al gimnasio. A su vuelta llega Claudio también y nos vamos a cenar a un mexicano. El plan es el siguiente: mañana viernes Maribel se va temprano a trabajar, yo tengo que estar lista para salir de casa con Claudio a las 9.45h y me lleva a Santa Clara, donde él trabaja, que está más cerca de Oakland que Gilroy, allí yo desayunaré tranquilamente por la zona y luego llamaré a un UBER para que me lleve a Oakland. A Maribel la veré el domingo porque hemos quedado en ir a un festival latino en San Mateo.

VIERNES

En el coche Claudio y yo nos ponemos al día de nuestras vidas, me encantan los argentinos, todo el rato te llaman flaca. Camino a Santa Clara pasamos por el ‘Coyote’ (lo pronuncian 'coyoti') que es el nombre del modelo del primer avión que volé. Sonrío al pasar y hago foto para enviar a mis amigos pilotos. En Santa Clara la mayoría de las calles tienen nombres españoles y en la cafetería donde me siento a desayunar me atiende un peruano que acaba de venir de vacaciones de España ¡le ha encantado! ha visitado Madrid, Barcelona y Valencia, ha estado en las hogueras de San Juan. Salgo a pasear por la zona, entro en una tienda de zapatos ortopédicos ¡los hay bonitos y cómodos! me pruebo unas sandalias que son como zapatillas de andar por casa, salgo de la tienda sin ellas, vuelvo a la cafetería, vuelvo a la tienda a por ellas. La dependienta me sonríe en plan: sabía que volverías…. me hago una ficha con los datos de Maribel para que me haga un descuento por ser local y se despide diciéndome: <<It’s always a good day when you buy a pair of shoes>> (siempre es un buen día el día que compras un par de zapatos). Cruzando la calle de vuelta me cruzo con el típico vagabundo americano de las películas, con su carrito de la compra.

Santa Clara. California


Vagabundo. Santa Clara. California

Vuelvo al trabajo de Claudio pero hay un cartel en la puerta indicando que ha salido, menos mal que alcanzo la wifi, le pongo un whatsapp, vuelve en 5’. Gina (la casera de Liminal en Oakland) me ha escrito pidiéndome que vaya o antes de las 14.30h o después de las 17.30h porque va a salir, por la hora que es voy a llegar justo entre las 14.30h y las 17.30h pero Claudio me dice que siendo viernes mejor vaya pidiendo ya el UBER. UBER es una aplicación del movil, te das de alta y das los datos de tu tarjeta de crédito, pones tu ubicación y el destino y UBER te da el precio y te manda un chófer, no tienes que pagarle, te lo cargan en la tarjeta automáticamente. Pido uno y cuando llega me dice que a Oakland no me lleva, que está muy lejos. Pido otro y ME DICE LO MISMO, pido un tercero y por teléfono Claudio le pregunta si me lleva a Oakland y le dice que no. Claudio me dice que no me preocupe, que me lleva a un pueblo un poco más cerca de Oakland, de camino, y que allí seguro que no tengo problema, le digo que ok, que como voy a necesitar wifi para el UBER que me deje en un Starbucks (allí siempre encuentro conexión) así que eso hace, veo que tengo un par de cargos de UBER como si dos de los tres chóferes me hubieran llevado, me dice que no me preocupe, que luego lo reclame y me lo devuelven <<aquí no se quedan con nada que no sea suyo>>. Camino a Hayward me fijo en el paisaje, hay una montaña al fondo color crema, es árido, Claudio me dice que estamos en el famoso Silicon Valley, aquí las casas son carísimas por culpa de las tecnológicas que están instaladas en la zona (apple, google...). Veo una valla en la autopista anunciando a JESÚS (Jesus... your only way to God = Jesús... el único camino hacia Dios), y un número de teléfono para 'encontrar la verdad'... si alguien se gasta pasta en publicitarlo es porque ingresa dinero por algún lado... huele a secta que apesta.

Silicon Valley

Silicon Valley. Camino de Oakland. Calavera


anuncio de Jesus... California

Pido el UBER, ya la app te indica el nombre del chófer, el coche y el precio, le envío un  mensaje indicándole que estoy en la puerta del Starbucks y le envío a Claudio un pantallazo para que sepa que ¡por fín! me llevan. Llega un chico jovencito vestido con traje de chaqueta, como para aparentar más edad, muy educado, lleva un crucifijo colgado del espejo retrovisor, parece un pastor protestante, un poco de mal rollo tipo película de miedo…. no habla español, le pregunto cómo funciona UBER por lo que me ha pasado en Santa Clara, que nadie me quería llevar, no entiendo si ven la dirección cómo dicen que sí y luego dicen que no, y me dice que ellos no saben cuál es la dirección hasta que no me cogen, porque supuestamente NO deberían decirme que NO.

Uber app

Robert, Uber driver, California

Robert me cuenta que tuvo 2 hijos muy joven, que está separado y que su mujer no le deja ver a los niños, la verdad que no se si me da buen o mal rollo, en el fondo me da que quiere impresionar pero a mí el pobre no me impresiona nada, la energía que me llega es de una persona débil. Llegando a Oakland le salta en la aplicación otro pasajero, me pregunta si sé lo que significa UBER POOL, le digo que no, me dice que UBER POOL es la opción que yo he elegido y significa que si hay más viajeros en el camino que él puede cogerlos, que si quiero un viaje sola tengo que seleccionar otra opción, me dice que le ha saltado otro pasajero pero que no lo va a coger, que me va a dejar y se va a ir. Se lo agradezco porque interpreto que me lo dice para que se lo agradezca aunque a mí me da igual que meta a más gente. Cuando  llegamos a Oakland le noto nervioso, cierra los pestillos, estamos ya en la calle y el número al que vamos, son las 17h, yo se que hasta las 17.30h no va a haber nadie, me pregunta si he venido alguna vez aquí, le digo que no, me dice pero ¿te dejo aquí en medio? le digo: no sé, si hay alguna cafetería cerca pues en una cafetería, me dice pero ¿sabes que aquí la gente dispara y hay muertos todos los días? le digo, bueno, no se, pues mira, ahí hay una cafetería, me lleva hasta la misma puerta, me deja y sale pitando, muerto de miedo.

Entro y es un bar mexicano, muy muy cutre. Pido unos tacos para comer, con la tontería no he comido la verdad y pido el wifi pero la chica me dice que no tienen. Hay sentados una pareja de negros en una de las mesas, hablan como en la serie ‘the wire’ (una serie acerca del mundo del tráfico de drogas ambientada en Baltimore) pasa un coche por la puerta con el guardabarros medio caído (muy ‘the wire’) entra un mulato lleno de oro y se sienta enfrente de mí, ha pedido algo para llevar, me pregunta de dónde soy, le digo que española, me dice que ha vivido en Pamplona y que es cubano. Me pregunta que en qué estado estoy… le contesto que si se refiere a casada o soltera, me dice que no que en qué estado vivo, le digo que estoy visitando a unos amigos, que no vivo aquí, me pregunta si me puede dar su número, le digo que no, que mejor no, y dejo de hablarle.

Cafetería mexicana en Oakland

La cafetería se vacía y le pregunto a la mexicana si el barrio es muy peligroso, me dice que solo llevan 3 meses pero que ellos han estado tranquilos, que un par de calles más allá hay tiroteos todos los días pero que aquí ellos no han tenido problemas, que cuando uno es bueno con la gente la gente es buena con uno ¡ostras pedrín! Le cuento que yo voy a la escuela literaria de la esquina pero que la chica no llega hasta las 17.30h, que por eso necesitaba el wifi, para poder localizarla, me dice que ahora que me conoce que me da la clave, que antes no me la ha dado porque el antiguo dueño les dijo que no le dieran el wifi a nadie porque es gente que no tiene para pagarlo y que se quedan todo el día allí conectados y sin consumir y que por eso no la dan normalmente ¡menos mal! mando mi ubicación al chat familiar, al menos que si me pasa algo sepan mi última posición, ¡vaya! me queda poquísima batería, de tanto UBER y tanto consultar el mapa a ver si me metían por otro camino, menos mal que la dirección me la he aprendido de memoria de tanto meterla en UBER hasta que he conseguido que me traigan…. Entra un grupo de chicas blancas, me tranquilizo. Contacto con Gina, me dice que llega en 10 minutos, menos mal porque el mexicano cierra en breve. Aprovecho para reclamar los cargos de UBER y consultar de nuevo los comentarios de la gente que se ha hospedado aquí a ver si dicen algo malo del barrio, porque no me sonaba, los comentarios son del tipo (traduzco, los originales en inglés):

<<Gina me recibió estupendamente, el sitio fue genial para mis necesidades y muy cómodo para volver, contentísima de encontrar lugares de mujeres para mujeres>>

<<Gina es estupenda! el sitio lleno de libros, fácil de encontrar y fácil acceso en transporte público, el vecindario tranquilo y lleno de vida durante el día, me hubiera encantado haber coincidido con alguno de sus talleres literarios, me encantó estar aquí>>

<<Gran espacio artístico, gracias por tu hospitalidad>>

y así muchos más..... lo que me tranquiliza bastante. Salgo y me despido agradecidísima y deseándoles mucha suerte.

Camino hacia la esquina de arriba, donde está LIMINAL, la escuela literaria, la puerta está cerrada, no hay ventanas y Gina todavía no ha llegado.

Liminal. (feminist and womanist writing space) Oakland.

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