miércoles, 10 de enero de 2018

Brasil 5: El Pelourinho

Las ventanas de mi habitación no tienen cristales, las contraventanas de madera no cierran bien, no me importa porque me gusta dormir con luz. La puerta del balcón tampoco cierra bien, tampoco me importa porque aunque se supone que es invierno aquí la temperatura por la noche baja a unos 21º nada más,  como en mi casa en Tenerife.

La terracita está impracticable, las plantas han crecido a su libre albedrío y las arañas han tomado posesión de las esquinas más preciadas (espero que, al menos, se coman a los mosquitos) Me da la sensación de que si me siento en la silla de hierro que hay fuera me van a empezar a subir las enredadederas por las piernas, las arañas van a tejer una tela alrededor de mi cuello y una serpiente va a caerme encima y se va a contonear alrededor de mi cintura (tipo escena del musical 'Little shop of horrors'). Así que asomo la nariz y me meto.


Pongo un mensaje a Jorge para decirle que tengo clase de batería de 12h a 13h y nos podemos ver a las 13h en las letras de F L I P E L O de la plaza, que mi clase es en una tienda de música en la calle que sube de la plaza. Le digo que llevaré puesta una camiseta del 'Tournée du Chat Noir Toulouse-Lautrec' y le mando una foto de la camiseta. Me ducho y subo al piso de arriba, la casa de día se ve preciosa: el patio arriba con las vistas al mar, los detalles en el hall de entrada y la tronja donde vive Yanelis.




Me quedan un par de horas antes de la clase así que me voy de paseo al centro. Mi calle tiene mucha luz, las casas se ven alegres con tanto colorido. Un paisano tiene el motor del coche abierto y mil piezas y herramientas repartidas por el suelo, típico pasatiempo de sábado, me da la sensación de que se va a pasar así toda la mañana y cuando llegue la hora de comer va a meter todas las piezas al tuntún y va a cerrar, el coche lo tiene impoluto, como un espejo.


Mi calle al final (que en realidad es el principio) se ensancha y hay unas mesitas de bar colocadas aunque nadie sentado de momento (digamos que hemos pasado la hora del desayuno y no hemos llegado al almuerzo... pienso yo en un afán muy humano de querer darle una explicación a casi todo)


A partir de aquí el camino al centro del Pelourinho está lleno de iglesias, y en todas hay atadas miles de cintitas de colores en la reja que delimita el templo. Las calles huelen a vainilla.


Llegando a la Plaza central del Pelourinho me sorprende una procesión, mientras miro cómo mecen el paso una baiana se me acerca y me quiere atar una cinta de colores en la muñeca (me recuerda a las gitanas de España que van con la ramita de Laurel) le digo que no, obrigada y me dice que es gratis, que no me pide nada, que la deje atada y por cada nudo que me hace que piense un deseo, le digo que no, insiste mientras mantengo mis pertenencias controladas en todo momento y mis ojos se mueven como los de Marujita Díaz buscando al compinche que me va a meter el palo, no veo movimientos sospechosos, me dice que no, que de verdad, que de dónde soy, que a ella le gusta España, que venga, que bueno, que me voy con mi pulserita con sus tres nuditos amarrados y todas mis pertenencias en su sitio y habiéndole dado la voluntad, es decir, nada.



Paso por delante de la tienda de música y todavía está cerrada, sigo callejeando y escucho una batucada, me recuerda al sketch de Emilio Aragón del programa 'ni en vivo ni en directo' de los años 80 en el que se veía a un mandatario brasileño dando un discurso desde un balcón y diciendo a todos: MENOUS SAMBA E MAIS TRABAJAR, DI MENOS SAMBA E MAIS TRABAJAR, MENOS SAMBA E MAIS TRABAJAR y cada vez lo va diciendo con más ritmillo y acaba bailando y sambando el discurso. Pues a eso me recuerda.


¡Qué animado está todo! Llego hasta las plazas que anoche estaban desiertas y hoy un grupo de capoeira baila y posa para las fotos, varios puestos de artesanía y comida atendidos por mujeres con traje de baiana, y todas las tiendas abiertas de par en par completan el decorado.



Ya va siendo hora de que baje hacia la clase porque quiero parar a comer algo antes en un bar muy famoso en la misma calle que la tienda y parar en la tienda de artesanía de CAICO que está al lado del bar y que es de otro amigo de mi amigo de Lanzarote, mi proveedor de contactos baianos, JCB. Bajando por la calle principal todas las tienditas abiertas y un vendedor ambulante de instrumentos me hace una demostración de cuica:


Paso por 'A Cubana', un restaurante local que no te puedes perder, tiene helados buenísimos y platos típicos brasileños. Me tomo un café y un helado de Assaí, que ya había probado en formato batido cuando estuve hace años en Pipa (al noreste de Brasil, cerca de Natal, en un viaje de kitesurf) ¡qué rico el Assaí!

Entro en la tienda de Caico, al lado de 'A Cubana', en la Calle Alfredo de Brito y le digo a Caico que soy amiga de su amigo de la infancia JCB. Me da un abrazo enorme, nos hacemos una foto para enviar a su amigo, me regala un par de detallitos de su tienda y elige un óleo pequeño para que yo lleve de regalo a su amigo a Lanzarote. Es un encanto de persona. La tienda es pequeña, estrecha y alargada, llena de cachivaches y souvenirs y vacía de clientes. Caico tiene un corazón generoso, una sonrisa sincera y una mirada triste, me despido con cierta sensación de soledad. Al mirar para atrás veo que la chica de la tienda de al lado está conversando y riendo con él en la puerta, es una persona entrañable.


Llego a la tienda de música, me dice la chica que me atendió ayer que mi profe ya ha llegado, paso al fondo, entro a una trastienda que da a un patio desde donde se ve la bahía y aquí está MARCIO, súper simpático, empezamos con la clase, le digo lo que sé y, sobre eso, hacemos algunas variaciones, nos reímos un montón, saca un triángulo y se pone a tocarlo y a cantar mientras le hago los ritmos en la caja. Me pregunta si quiero una cerveca ¡claaaro! jajajaja, es de los míos, se va a por una y compartimos una cerveza de éstas gigantescas. Me lo paso fenomenal y le digo que mañana vuelvo.




Saliendo de la tienda vuelvo a escuchar súper batucada callejera, están en la puerta de la tienda:



Salgo a la calle y se me acerca un tipo grande, sonriente y con barba canosa que me dice:
—¡Pepa!
—¡Jorge!

Nos damos un abrazo como si nos conociéramos de toda la vida y salgo con él a buscar a Sol, su pareja, que está en la Plaza, ella es rubia, delgada, con gafas y simpátiquísima. Nos damos un paseo por las exposiciones del FLÍPELO, entramos en la Fundación de Jorge Amado donde están los stands de las editoriales, luego en otra casa donde hay una exposición de varios artistas brasileños. Son muy divertidos.


Me llevan a la galería de arte del pintor Carybé y me quedo enamorada de sus grabados. Es un artista argentino que se estableció en Brasil y adoptó la nacionalidad brasileña. Hay uno de los grabados en el que se ven varias alas delta volando sobre una playa ¡me encanta! Conocemos al hijo de Carybé, que regenta la tienda.

Grabado de Carybé

La calle está muy animada, Jorge y Sol han quedado con otro amigo, Daniel, antiguo alumno de Jorge. Daniel es rubio y muy blanquito, parece de europa del este pero es brasileño (y entonces me acuerdo que de pequeña vino una chica brasileña de intercambio a mi colegio y era muy blanca y muy rubia, y sonrío con el recuerdo) Daniel habla español, estuvo viviendo en Sevilla. Jorge también habla español. Jorge y Sol tienen una conversación muy amena y con un punto irónico que me encanta. Me siguen bien los chistes y yo a ellos, y eso se agradece. Les pregunto si es típico lo de la cinta en la muñeca y los deseos o la cinta por todos lados, en las iglesias sobre todo, y me dicen que sí, que es super típico, les digo que ésta me la puso una señora en la plaza y que no le dí nada a cambio ¡Sol se sorprende! —¿En serio?. —No le dí nada ¿hice mal?. —No, no, fenomenal, pero que es raro que te la pongan si no les das nada. Le digo que incluso la señora me deseó suerte y me sonrió y me dijo que le encanta España. Jajajaja ¡menos mal que no me echó mal de ojo!


Nos sentamos en una terracita  tomar un cafetito y pasa un 'manisero' le compro un sobrecito de maní y resulta que ¡es cocido! está muy rico, pero no es crujientito y saladito sino blandito y más bien soso pero delicioso de sabor.

maní cocido

Al rato pasa otro con algo en la cabeza que parecen mazorcas, pregunto qué es y me compran una para probar, es ¡caña de azúcar! te pones un trozo en la boca y lo masticas hasta que le sacas todo el azúcar.

Caña de azúcar

Son las 16.30h y Jorge y Sol nos dicen que se tienen que ir y que qué nos parece si nos invitan a cenar en su casa a la noche. Les digo que fenomenal y Daniel también acepta. Les pregunto qué llevo y me dicen que unas cervezas, les pregunto si el uber funciona bien y me dicen que fenomenal. Así que nos vamos cada uno por nuestro lado y quedamos a la noche en su casa.

Continúo mi paseo y veo baianas por todos lados, y una especie de 'muñeca' gigante vestida de baiana con un cartel que dice ABAM: Associacao nacional das Baianas de Acarajé, Mingau, Receptivo e Similares y con miles de cintitas de las que hay en las iglesias y de las que te ponen en las muñecas atadas en la falda y la bahía al fondo.



Voy hasta el ascensor de la cerda y de nuevo me vuelvo hacia casa para descansar un rato antes de la cena.

Ascensor de 'La Cerda'

De vuelta unas chicas haciendo una 'performance' de baile callejera:


Más adelante me cruzo al mismísimo BATMAN paseando por el Pelourinho:


Voy a casa a descansar un rato y compro unas cervezas para llevar en una tiendita que hay un par de casas antes de la mía, en realidad parece la casa de alguien pero llamas y en la entrada de la casa tienen un mini bazar.

Hemos quedado a las 21h así que sobre las 20.30h llamo a un uber. Veo que el uber da vueltas y no llega y de pronto me acuerdo que el casero me dijo que no pusiera la dirección real sino la casa de enfrente ¡DEMASIADO TARDE! mando un mensaje al chófer a través de la app y le doy la indicación correcta, me voy a la puerta de la casa, no me puedo alejar mucho para no perder wifi, el coche no llega, no llega, me voy fijando en todas las matrículas que pasan y no es ninguna ¡qué desesperación! ¡por fin! aparece, voy al medio de la calle y le paro, me subo y me deshago en disculpas, el chófer dice que ya estaba a punto de cancelar, que estaba al lado y ha dado más vueltas que un tonto.... Al aceptar el viaje le sale el destino, yo metí la dirección que me pasó Jorge. Pues llegando al sitio abro google maps y veo que se ha pasado ¡qué desastre de chófer! le digo que tengo google maps abierto a ver si entre los dos llegamos, damos la vuelta por un hospital, pasamos por el edificio de AIR EUROPA ¡qué gracioso! le hago una foto. Volvemos a pasarnos, volvemos a pasar por el edificio de AIR EUROPA, ahora le hago la foto mejor. Le digo que mejor paramos y llamamos a mi amigo. Así lo hacemos y ya entre ellos se hablan. ¡por fin llego a la casa!

Subo las escaleras y están Jorge y Sol sonrientes en un salón amplio y muy acogedor, con cocina independiente pero americana (hay un ventanal gigante abierto de la cocina al salón). Suena Zeca Baleiro. Tienen cuadros y esculturas muy bonitos en toda la casa, una guitarra en su funda descansa en una esquina y un par de pósters de MUSIC IN THE AIR con instrumentos y mariposas. Su dormitorio, una habitación que hace las veces de biblioteca, otra que hace las veces de estudio y 2 wc completan el circuito. La puerta de la casa es de madera tallada, preciosa. Daniel llega y trae una botella de vino azul. Cenamos, conversamos, nos reímos y quedamos para comer mañana, después de mi clase de batería, en el Pelourinho.

Llamo a un uber y me asomo al balcón cuando le veo llegar, le silbo para que no se pase y le aviso de que ya bajo. Esta vez la dirección de casa la he puesto mal, es decir, la de la casa de enfrente, así que llego bien.

Me quedo un ratito disfrutando de las vistas de la bahía desde casa y leo un rato antes de dormir ¡mañana más!


Sigue: Brasil 6: Salvador de Bahía - Barra y Río Vermelho

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