miércoles, 11 de julio de 2018

Primer día en La Habana. Viernes

A las 6:30am escucho el sonido de los pájaros, miles de pájaros, el sol entra por la contraventana,  un gallo canta, me hago pis, me acuerdo de aquél día en Broolyn en el que me hacía pis pero me dije: un ratito más, un ratito más, y cuando me levanté un par de horas después el wc estaba ocupado y ¡casi me da algo! (ver brooklyn) y voy corriendo al wc no vaya a ser….

Hace fresquito, me vuelvo a dormir, a las 7:50h me asomo al pasillo y veo a Daniela, me da los buenos días y le digo que mejor dejamos el desayuno para las 9h si no le importa… sigo durmiendo. No hay cortinas en la habitación y eso me gusta.

la habana. ventana con contraventana

A las 8.30h me levanto y me ducho, salgo ya arreglada para desayunar. Daniela me ha preparado un zumo buenísimo, huevos revueltos con queso, tostadas con mantequilla y mi café americano (ya le dije que me gusta súper aguado, poco café y mucha agua, ella me pone el café y agua a parte por si le ha quedado fuerte) un súper desayuno. Por aquí está Lucas correteando y tirando todo al suelo, es muy simpático y sonríe todo el rato.

la habana. pepa y lucas

Saco el google maps y le digo a Daniela dónde quiero ir (a casa de Alfonso) ella me dice que sí, que vaya andando, que tardaré un poco menos de una hora y pasaré por el parque de la Revolución, y luego la calle Carlos III que es muy entretenida y ahí está el mercado de Carlos III que es un centro comercial pero donde van sobre todo cubanos, pocos güiris, que nuestra calle se llama Lombillo (que me acuerde de bombillo) y la calle principal, por donde bajan todos los ‘almendrones’ y que hace esquina con la nuestra, se llama Boyero, así que si tengo que coger un taxi lo mejor es decir Lombillo con Boyero.

Me explica que la moneda nacional se llama CUP (cé ú pé) y que 1 CUC (cé ú cé) o moneda divisa son de 23 a 25 cup, pero que las monedas (los céntimos de peso) tienen un cambio fijo: 
50 céntimos de cuc son 10 cup
25 céntimos de cuc son 5 cup
10 céntimos de cuc son 2 cup

Y que cada trayecto en un almendrón son 10 cup (o una moneda de 50 céntimos de cuc si no tengo cup). Sí, un lío.

Los almendrones que bajan por Boyero pueden ir hacia el Vedado o hacia la Habana Vieja y allí paran en el parque de la Fraternidad, al lado del Capitolio, me dice que por allí hay conexión a wifi y que pregunte por allí para las tarjetas.

Tiene la tv puesta pero tiene dibujos animados para Lucas, le pregunto cuántos canales tienen y me dice que unos 12 pero que luego en el mercado hay una cosa que se llama el PAQUETE SEMANAL y es que tú les das (a los que se dedican a esto) un disco de 1tera y ellos te lo llenan con series de actualidad que se han descargado de internet y así pueden ver series más actuales. Lo ven todo en versión orinal tanto en la tv como en el paquete semanal. Cada recarga cuesta 2cuc.

Pido a Daniela si me deja llamar desde su movil cubano a Alfonso para confirmar con él que sobre las 13h estaré en su casa (es lo que calculo entre el paseo, el centro comercial, etc… vamos, que me doy tiempo para perderme por si acaso) Le llamo y confirmo con él la dirección y que estaré sobre las 13h. Me dice que en la puerta de su casa hay un coche rojo aparcado.

Salgo a la calle dispuesta a pasar desapercibida y a mezclarme como una habanera más. Voy bajando Bollero, una avenida grande con varios carriles para cada dirección y palmeras. Me llaman la atención todos los coches, súper antiguos, le hago fotos a todos , me vuelvo loca.

Avenida de Boyero. La Habana
Avenida de Boyero. La Habana

Paso por la Plaza de la Revolución, hay un par de edificios al fondo, uno con una estructura de hierro que forma la cara del Ché y otro con la cara de Fidel, sigo andando y paso por la Biblioteca Nacional y la estación de OMNIBUS

Plaza de la Revolución. La Habana.
Plaza de la Revolución. La Habana.

Caminando por Boyero veo cómo la gente le hace señales a los ‘almendrones’ para pararlos, pero en lugar de hacer con el dedo tipo autostop sacan el dedo índice e indican como hacia afuera como señalando la carretera… intento hacer foto a alguno (o vídeo) pero por unas cosas u otras no puedo, porque cuando voy a sacar el movil ya les ha parado el almendrón y se están subiendo o porque estoy tan cerca que me da apuro… Sigo andando y al pasar por una parada de autobús un chico me pregunta si tengo fuego ¡mierda! ¡en cuanto abra la boca va a saber que no soy de aquí, y yo quiero parecer de aquí porque todavía no me manejo y aunque ya me han dicho que es súper seguro mejor conocer un poco el terreno! 
—No tengo —le digo.
—¿De dónde tú eres? —me responde sorprendido.
—Española, he venido a visitar familia —le miento.
—ay, yo pensé que eras cubana.

De pronto muestra más interés y yo le digo que voy con prisa y sigo andando dejándole atrás. Ya sabía yo que en cuanto abriera el pico….. sigo andando y llego a la gasolinera que hace esquina con la Carlos III, donde acaba Bollero y ya en esa bifurcación los almendrones van hacia la Habana Vieja, vía Carlos III o hacia la izquierda y giran a Vedado. En la gasolinera veo un par de policías en moto y uno de ellos con sidecar ¡he visto un montón de sidecars pero no me ha dado tiempo hacerles foto! quiero hacer una foto a los polis pero uy me da mal rollo, así que sigo andando, de pronto un chico se me acerca y me dice que no lleve el móvil en la mano, que me lo pueden robar. Se lo agradezco un poco asustada y lo guardo. Sigo caminando por la Carlos III, es una avenida grande con carriles centrales y carriles a los lados, con edificios y árboles, voy pensando en lo que me acaba de decir el chico y me doy cuenta de que como no hay datos en los móviles y ellos solo se conectan en los parques, que claro, llevar un móvil en la mano mientras andas es estar diciendo a voces que eres güiri.

Avenida Carlos iii. La Habana
Avenida Carlos iii. La Habana

Andando por la Carlos III veo gente sentada en los soportales, charlando tranquilamente, y ¡cabinas de teléfono! me llaman la atención, como los coches viejos. Me paro en una esquina, saco el móvil y disimuladamene hago una foto.

Avenida Carlos iii. La Habana
Avenida Carlos III. La Habana

Más coches viejos aparcados ¡qué emoción! un 127 amarillo, ay yo tuve uno en mi época universitaria ¡siniestro total y la nariz rota como balance de mi última aventura con él! me daba tantas hostias que llegó un momento en que le cogí miedo y solo iba en moto ¡si, si, en lugar de cogerle miedo a la moto se lo cogí al coche! ¡inexplicable! 

Coches en La Habana.

Sigo haciendo fotos a los coches antiguos, es que es un espectáculo, paso enfrente del hospital, un edificio precioso.

Avenida Carlos III. La Habana. Almendrón rojo

La Habana. Hospital. Av.Carlos III
La Habana. Hospital. Av.Carlos III

Llego al centro comercial Carlos III y efectivamente no hay güiris, solo cubanos, una sala central con kioskos de comida y una rampa alrededor que te va subiendo por las tiendas, hay de todo: de ropa, de cosméticos, de chanclas brasileñas marca hawaianas, un supermercado arriba del todo y una tienda de sillas de diseño que ¡alucino con los precios! sillas de 180 y 250 cuc…. bajando me cruzo con un chiquillo con su camiseta de Ronaldo, con eso de llevar el movil en el bolso no me da tiempo a hacerle una foto, tampoco tiene misterio…

Mercado de Carlos III. La Habana

Mercado de Carlos III. La Habana. Sillas de diseño

Mercado de Carlos III. La Habana

Saliendo del centro comercial veo en una esquina una tienda de informática y pregunto si venden las tarjetas de internet y me dicen que no pero que hay una oficina de ETECSA un poquito más adelante en la misma acera, un edificio azul. Sigo caminando y lo veo, en el número 663 de la Carlos III, hay una pequeña cola en la puerta y pregunto si es para comprar las tarjetas, me dicen que es una cola para todo y que toda la gente que hay sentada alrededor en el soportal está esperando, que pida la vez, echo un vistazo a mi alrededor y aquí hay mucha gente sentada en el soportal, pregunto por el último y me da la vez un muchacho que, a su vez,  me dice que va detrás de una señora que, al referirse a ella y señalarla, levanta la vista y afirma con la cabeza. Yo me siento al lado del muchacho. En seguida viene un chico y pide la vez, yo se la doy y le digo que voy detrás del muchacho que a su vez va detrás de la señora, que vuelve a levantar la vista y a afirmar con la cabeza. El nuevo se sienta a mi lado, muy simpático, empezamos a hablar, es cubano, ingeniero industrial y lleva unos tres años viviendo y trabajando en Uruguay, está de vacaciones una semana. Cada vez que llega una persona pregunta: “¿Última persona?” ó “¿Quién es el último? pero normalmente utilizan la expresión “¿Última persona?”

ETECSA. Av Carlos III 663. La Habana

¡Por fin! ¡cuarenta y cinco minutos después! le toca a la señora que va delante de la señora que va delante del muchacho del que voy detrás y nos vamos situando enfente de la puerta de entrada, hay un “securitas” muy serio dando paso, dentro hay una especie de cyber café a un lado y hay gente que hace cola para el cyber, otros hacen cola para pagar la línea de teléfono de la casa, otros para pagar el internet y otros, como yo, para comprar la dichosa tarjetita de acceso a internet. Cuando me toca una chica muy simpática (con su uniforme minifaldero y ajustado y sus medias bonitas, que ya no me sorprende, sino que me encanta) me indica que hay tarjetas de cinco horas, de tres horas y de una hora, le digo que me de una de cada y me mira con cara rara, así que le digo que empezaré con una de cinco horas, confirmo con ella que cuando accedes luego el sistema te va descontando solo los minutos que vas utilizando, me pide el carnet o una identificación ¡¡¡no he traido nada!!! ¡¡¡fatal!!! me dice que si tengo alguna foto del carnet en el movil ¡¡la tengo en dropbox!! (me juro a mí misma que me voy a bajar los carnets escaneados al movil sin conexión y que saldré con el carnet de conducir para tener al menos una identificación) encuentro mi tarjeta de la seguridad social que le acababa de enviar por whatsapp a una amiga y se la enseño, le digo que de todos modos me sé mi DNI de memoria, me sonríe y apunta mis datos, me pregunta dónde vivo en La Habana, le digo que en Lombilla con Boyero (jajaja me dice que Lombillo, yo me acordaba de algo de una bombilla...) ¡quince minutos para venderme la tarjeta, caducada, por cierto, pero me dice que en realidad no está caducada aunque en la fecha ponga que expiró en diciembre del 2017, ¡que vale! me dice que cuando vea un parque con gente con móviles en la mano, que ahí hay wifi, que acceda a la red ETECSA e introduzca el usuario y la contraseña que aparece en la tarjeta, que la contraseña la tengo que rascar con cuidado. Bueno, una cosa conseguida ¡tengo la tarjeta wifi!

El maestro Alfonso vive muy cerquita, cruzando la Carlos III a un par de manzanas, en la calle Soledad, google maps me situaba el número de su casa a dos manzanas de donde en realidad está pero él me dió las calles de intersección de su manzana para que no tuviera pérdida. De camino a su casa me hace mucha gracia un cartél de ‘vado permanente’ jajajaj, es genial. 

La Habana. Cartel entrada y salida de moto.
OJO por favor no parqueo, entrada y salida de moto ¡mira la rampa!

La Habana. Pueblo Nuevo
La Habana. Barrio Pueblo Nuevo

Llego a la puerta de su casa, veo el coche rojo y no tengo ni que llamar, abre la puerta Alfonso, yo sí le recuerdo de las fiestas en casa de un amigo músico, y de las tocatas en la asociación Golpe a Golpe, en Tenerife, pero sé que él no me tiene en el radar, nos saludamos y paso al salón, tiene música puesta a todo volúmen, súper marchoso. Me ofrece una cervecita que acepto encantada. Lo primero es lo primero, le doy los encargos y regalos que me ha dado medio Tenerife para él y él los guarda agradecido. La casa tiene una energía estupenda, mucha claridad, según entras tienes a la derecha la pared con el típico mueble de la tele de toda la vida, con la tele, libros, figuritas, banderitas, fotos y cachivaches varios (la música sale de la tele), de frente se ve la cocina que está a continuación del salón, separada por un arco pero sin puerta, y de ahí salen unas escaleras a la izquierda a un segundo piso, al lado del mueble de la tele una nevera gris y en la cocina una nevera blanca. El salón es lo que tienes nada más entrar, a la derecha la pared de la tele y enfrente una pared encalada en tono beige, tipo cueva, con platos decorándola, me gusta mucho, me recuerda a Granada, en esa zona una mesa de camilla hace las veces de altar con santo incluido y un ventilador en la esquina, en la pared que da a la calle hay un sofá de dos plazas, donde yo me siento, y enfrente otro de dos plazas debajo de un espejo custodiado por dos figuras que parecen precolombinas, preciosas, donde se sienta Alfonso. Completa la decoración un silloncito a juego con los sofás y una mecedora de madera preciosa. Le cuento, le pregunto, me pregunta, nos reímos, le digo que he ido a por la tarjeta wifi, pero que todavía no me he podido conectar, me dice si quiero que me da un paseo en el coche y me enseña un poco La Habana y comemos por su barrio y luego hay una actividad a la que podemos ir. Le digo que ¡encantada! La puerta permanece abierta todo el tiempo y los vecinos pasan y saludan y me presenta a unos y otros. Es como estar en el pueblo.

La Habana. Pueblo Nuevo

Salimos en su coche y es como volver a mi infancia, me encanta, el coche es una monada, rojo, tipo simca. Alfonso pone música a todo volúmen, música moderna, no es ni rumba, ni salsa, es más tipo r&b, muy chula, aquí vamos ¿playa o montaña? La primera parada es en ‘El Palacio de la Rumba’ en el Parque de Trillo, para verlo, porque a esta hora está cerrado, son las dos de la tarde. Me bajo a echar un vistazo.

Palacio de la Rumba. La Habana
Palacio de la Rumba. La Habana
Palacio de la Rumba. La Habana
Palacio de la Rumba. La Habana
Pepa de los mares y el maestro Alfonso Aldama en La habana
Pepa y el maestro Alfonso Aldama

Después me lleva al Callejón de Hamel, un callejón peatonal con bares y salas de exposiciones que por lo visto los domingos (pasado mañana) se pone a tope de gente y hay música en la calle. En el callejón me va presentando a unos y a otros que se va encontrando, yo entro a olisquear un poco aquí y allá. Hay grafittis y esculturas de materiales reciclados también, sofás hechos con bañeras cortadas por la mitad y pintadas…

Callejon de Hamel. La Habana

Me pongo a rascar la tarjetita del wifi y ¡la lío parda! la clave no se ve nada, la emborrono toda, y mira que la chica me avisó, se lo digo a Alfonso, le digo que me acerque a la oficina de ETECSA si no le importa a que me la cambien y ya seguimos, le sugiero que me espere en el coche y así no tiene que aparcar, yo llego a la oficina, me salto toda la cola, entro directa, le digo al securitas (que se acuerda de mí de antes) que he tenido un problema con la tarjeta, no le dejo ni que respire y casi sin saber ni cómo me pongo delante de la chica que me atendió. La chica me mira como ¡te lo dije!, la miro en plan ¡no sé cómo ha podido pasar! y me dice que bueno, que lo intenta cambiar, suspira… se marcha a la trastienda, habla con alguien, vuelve, me mira, y empiezan los trámites del cambio ¡MEDIA HORA DESPUÉS! (que si cancelo en el ordenador, que si vuelvo a escribir el nombre y el dni de la güiri tonta que se ha cargado la tarjeta y mira que se lo dije, que si busco otra de cinco horas, que si no me quedan, que si la pido a la compañera….) salgo con mi tarjeta cambiada y rascada por ella, por supuesto, que le pido por favor que me la dé rascada, que una y no más Santo Tomás y caducada también, por supuesto, pero que por lo visto vale…

Alfonso no se sorprende de la tardanza… y me lleva a comer a un sitio en la Calle San Rafael, 804. Un sitio que si no conoces no piensas que tenga arriba un restaurantico con aire acondicionado porque en la puerta pone “Cafetería-Bakery”. Los platos se dejan esperar (es decir, recién hechos y con ingredientes naturales, basta ya de tanta comida rápida) y son abundantes y buenísimos.

Calle San Rafael. La Habana

Le pido que me lleve a la Habana Vieja y me pasea primero por el Vedado, pasamos por delante del hotel Habana Libre. Para en una calle para que yo haga fotos y aprovecha para abrir el motor del coche y echarle aceite (me siento como en casa, mi coche de España es rojo, tiene veinticinco años y ando con el capó abierto a cada rato, que si aceite, que si agua, que si la batería… tiene su encanto, no te creas, una que es romántica)

La Habana

Camino a La Habana vieja, por el malecón, hago fotos a algunos edificios decorados con grafitis, llegamos al puerto y un súper crucero atracado, pasamos por el mercado de San José con un tren antiguo en la puerta y aparcamos para tomar un café.

La Habana

La Habana. Crucero atracado

La Habana. Mercado de San José

Nos sentamos en la terracita de la terminal de pasajeros de los cruceros, Alfonso dice que nunca viene a estos sitios turísticos, de pronto de la mesa de al lado se levanta un chico a saludar al Alfonso y se abrazan y ¡bueno! resulta que es un cubano que vive en Tenerife y que conoce a Alfonso de Tenerife, se llama Jose, simpatiquísimo, está de visita en La Habana, nosotros nos pedimos un café y una cerveza que nos invita Jose, luego nos sentamos en su mesa e invitamos a la siguiente y así…. y unas risas, y la cerveza CRISTAL que entra como el agua aquí. Y Alfonso les dice que vamos a ir a escuchar rumba en directo a un sitio, que si se vienen, ellos andan en coche alquilado así que dicen que sí, que nos siguen. De pronto empieza el aguacero y nos tenemos que refugiar dentro de la terminal, cae que da gusto. Cuando escampa un poco vamos hacia el coche haciendo salto de charco, yo llevo en el bolso un chubasquero así que voy bien, Alfonso se dejó el paraguas (sombrilla) en el coche. Al llegar al coche vuelve a jarrear de lo lindo.

cristal. cerveza. la habana


La Habana


Nos vamos al PATIO AREÍTO (C/San Miguel, 410 -entre Campanario y Lealtad), donde están también los estudios de grabación EGREM, en la entrada del local un patio con una barra y congas a modo de banquetas, y una tienda de discos del estudio, dentro la sala de conciertos EL JELENGUE con el aire acondicionado ¡a tope!, nos reservan una mesa en primera fila pero salimos al patio hasta que empiece porque nos pelamos de frío. Alfonso se encuentra a otros amigos percusionistas y nos presenta. 

El patio areito. La Habana

El patio areito. La Habana

El patio areito. La Habana

El grupo que toca se llama La Peña Rumbera de Cuba. Con ellos toca Lucumi, un chico que se hizo famoso por un vídeo en el que salió en un documental cuando era niño, sigue igual. 


Jose me pregunta qué he hecho hoy, le digo que bajé caminando por Boyero y pasé por la Plaza de la República... jajaja se troncha, es la Plaza de la Revolución, pero me entiende (vaya lío llevo hoy de nombres y reglas mnemotécnicas)


El jelengue del patio areito. La Habana
Lucumi

Jose y Lucumi en el patio areito. la habana
Jose y Lucumi

El patio areito. la habana

Una de las letras de las rumbas que tocan dice:
Me estás mirando a mí 
mírate tú
calla tu lengua
deja el chu chu chú


Los músicos cantan rumba, todos los instrumentos que les acompañan son de percusión, salen parejas a bailar rumba, que se baila separados, normalmente él saca un pañuelo que le da a ella y ella baila con el pañuelo, se acercan y se separan en un ritual de seducción.


Escucho en una rumba que parece que en la letra dicen Carolina, jaja me hace gracia y grabo un trocito, mi amiga Carolina es la saxofonista/pianista de mi grupo y me acuerdo de ella, se lo pondré a cuando llegue a Tenerife. Lucumi en la percusión.


Les compro el disco, al acabar el concierto Alfonso me lleva a casa y quedamos en que mañana a media mañana le llamo a ver cómo se presenta el día porque dice que por la tarde hay concierto de amigos suyos en El Palacio de la Rumba por si me apetece.

Son las 22h y le digo que igual tocaban hoy por la noche al aire libre cerca de mi casa los de “Cuba Libre” (el grupo para el que trabaja Rogelio, mi casero) pero que como era al aire libre igual se suspendía, por si quiere subir a ver o esperar, me dice que prefiere ir a descansar. Subo y nada, me dicen Daniela y Rogelio que al final se ha suspendido el concierto por la lluvia ¡qué pena! Yo les cuento mi día, jajaj cuando le digo a Daniela lo de la tienda de las sillas súper caras me dice ¡siiii! llevan mil años y las sillas son las mismas, no venden ni una, las sillas si te fijas están ya hasta cascadas de lo viejas que están, jajaja. Lucas está ya durmiendo, y le digo a Daniela que mañana el desayuno a las 10h, antes ni de broma, me quedo leyendo un rato.  Abro las ventanas y entra fresquito, no me hace falta encender el aire acondicionado.

¡qué emoción! mañana más: Segundo día en La Habana ¡Fiebre de sábado noche!

Viene de: Llegada a La Habana. Jueves 24 mayo 18

Otros posts relacionados:

No hay comentarios:

Publicar un comentario