viernes, 14 de agosto de 2015

Bali: Templo, arrozal, la moral y el iluminado

Salimos temprano para visitar un templo que está enfrente del volcán Batur, a unas 2h de viaje. Al bajar del bus nos advierten que si alguna mujer tiene el período no puede entrar….

Una de las participantes me dice que no va a entrar porque tiene la regla, se molesta un poco porque no le habían avisado y podía haber elegido otra actividad (hoy es uno de esos días en los que elegimos excursión o viaje a la playa o actividad o spa), yo le digo que nadie se va a dar cuenta pero ella me dice que no se sentiría bien entrando. Me hace gracia que justo ella diga eso. Al final es un tema de conciencia y es un tema muy personal, precisamente a ella le han llamado la atención por grabar algún taller (la organización nos avisó desde el principio que no se pueden grabar los talleres que hacemos en el hotel) y ahí parece que la conciencia no le afecta, cada vez que le han dicho algo se ha hecho 'la sueca' y lo ha vuelto a hacer pero ésto parece que sí le da 'yuyu', cada uno al final decide qué normas respetar según su moral, y ésto me recuerda a un palíndromo (frase que se lee igual al derecho que al revés): <<LA MORAL, CLARO MAL>> (sobre todo la 'doble').

En el parking hay vendedoras que nos ofrecen collares y pulseras del templo, yo le digo a una que después le compro.

Antes de entrar nos visten a todos con ropas apropiadas… Nos ponen a cada uno un pareo (lo llaman ‘sarong’), ellas lo eligen y te lo anudan a la cintura. Nos hace mucha gracia y nos hacemos fotos unos a otros, cuando nos queremos dar cuenta vemos que nos han buscado un pareo a juego con la ropa que llevamos, lo comentamos entre risas. Estamos monínisimos.


Prohibido coger las flores.


Rucina nos explica que hay 4 divisiones en el recinto del templo: en la primera zona podemos hablar y de hecho no paramos de hacernos fotos y reírnos. En la segunda zona debemos estar tranquilos, en la tercera zona no hablar y en la cuarta hay que dejar descansar los pensamientos, lo hacemos o al menos lo intentamos, es un momento mágico, inquietante.

Salimos por la parte de atrás del templo y hay unas vistas impresionantes del volcán y el lago Batur. Hay un par de puestos de pintores y las vendedoras de collares y pulseras reaparecen, la del parking me recuerda que yo le dije que le compraría después. Le compro un collar y una pulsera. Otra me ve y me dice que a ella también por favor, lleva un collar que me gusta más y le compro también. Las pinturas son muy bonitas y nos fijamos que el vendedor de uno de los puestos tiene las uñas de la mano izquierda kilométricas, Yolanda y Rafa lo están comentando y me dicen que le pregunte, yo dudo y Rafa le dice: ella le quiere hacer una pregunta y me señala así que le digo: ¿esas uñas son reales? y nos dice que sí, que él es pintor pero también trabaja como bailarín y por eso las tiene largas, nos hace una pequeña demostración. Yolanda le toca las uñas y son durísimas, nos dice que ha tardado dos años en dejárselas así.

Comprando collares y pulseras.
Puesto del pintor-baliraín de uñas larguísimas.

Según salimos del templo me persigue una tercera vendedora con bebé a cuestas pidiéndome que le compre a ella también, que ha visto que le he comprado a las otras pero que ella tiene un bebé y lo necesita más... Al final cedo y compro collares y pulseras como si no costaran. Al pasar por la entrada del templo de nuevo nos quitan los 'sarong' y vemos a unos niños jugando al bádminton. Fuera tomamos otro café balinés y el café de al lado descubrimos que es un billar.

Niños jugando al bádminton.
Billar en un bar.
Se nos ha hecho un poco tarde y tenemos que elegir entre campos de arroz o cafetales, Raúl (el cubano que vive en Tenerife, de ‘A Mano Limpia’) y yo queremos cafetales, pero parece que el resto quiere arrozales así que nos quedamos con las ganas… menos mal que en Singapadú hice una cata de cafés (ver: Bali: Singapadu). En el bus me fijo que Yolanda va muy concentrada mirando por la ventana y dándose golpes 'a ritmo' en el muslo, así luego tiene los cardenales que tiene….

Raúl está malito, se ha levantado con dolor de garganta y yo creo que tiene fiebre porque se sentó a mi lado a la ida y desprendía muchísimo calor. Ahora está en el asiento de delante y lleva el pañuelo tapando la nariz y la garganta, parece un bandolero. 


Desde el bus hay unas vistas espectaculares del volcán y el lago.


Llegamos al arrozal y como no cabíamos todos en los 3 autobuses vienen un par de coches, de uno negro se bajan Steve, Antwan, Jason y Nuria, parece el coche de los mafiosos. No tenemos mucho tiempo así que andamos un poco y vemos enfrente las zonas de cultivo en escalera y unos patos. Nos dicen que en lugar de químicos tienen a los patos para comerse a los bichos.

El coche de los mafiosos.


Vamos ahora a un restaurante muy bonito, muy cuidado, Chafic y Kris están haciendo el reportaje del festival y tienen un super dron para grabar, lo vuelan en el restaurante, que da a un barranco, donde hay una piscina y apartamentos y nos hacen fotos.


Chafic y Kris volando el dron.
Como es temprano nos dan la posibilidad de dejarnos en Ubud que es el pueblo más cercano al hotel y Yolanda y yo nos montamos en el bus de Ubud. También vienen Rafa y Enric y no podemos remediarlo, nos ponemos a cantar por tangos y rumbas y a dar palmas, hasta yo canto una letrita, nos reímos muchísimo con las letras de Rafa y Enric. Es algo muy español, en el resto del bus hay gente de otros países y nos da la sensación de que no lo viven igual.


En Ubud nos separamos todos, Yolanda y yo nos damos un paseo por el mercadillo y hay mucho mogollón de cosas, estamos muy cansadas y no prestamos mucha atención. Vamos a la calle principal y entramos en varias tiendas. Compro un mono negro para salir con toda la espalda abierta, precioso, la dependienta nos dice que su jefe es español, de Barcelona. En una galería veo un cuadro que me recuerda a mí misma y escuchamos a un pajarito cantar, canta de maravilla, parece que nos está hablando, está en una jaula en la misma tienda.

Cuadro que me recuerda a mí.

Estamos ya cansadas y decidimos coger un taxi para el hotel. Arreglamos el precio antes de entrar según lo que nos han dicho que nos va a costar, al final cogemos el 3º porque el primero no baja el precio y ya el último es un poquito más caro que lo que nos han dicho pero ya estamos agotadas y nos queremos sentar. El taxi tiene que atravesar una calle con muchísimo tráfico pero estamos encantadas con el aire acondicionado y hablando, a los 15 minutos se para a un lado y nos dice que se le ha calentado el motor, nosotras seguimos a lo nuestro, hablando como si estuviéramos en una cafetería, el hombre se baja, abre el capó, y al rato entra y nos dice que nos lleva otro amigo suyo, nosotras estamos tan a gusto que nos cuesta salir del coche, es que no nos importa que se tire ahí toda la tarde la verdad. Cambiamos de coche y llegamos al hotel. 

Chófer revisando el motor recalentado del taxi.
Hoy cenamos en el hotel y después habrá una proyección de vídeos de participantes y/o artistas del IBMF que quieran mostrar los proyectos en los que están trabajando.

Muestra de trabajos de algunos artistas y participantes del IBMF

El after-party es en el hotel y aparecen tarde Rafa y Enric, se perdieron los vídeos. Desde Ubud se cogieron un taxi a Kuta que es un tipo ‘Benidorm’, dicen que todo en plan bacalao y rollo surfero, super turístico, nada que ver con el Bali que nosotros estamos conociendo, pero también está bien saber que existe y verlo.

Raúl y yo estamos hablando y aparece un tipo alto, delgado, con peinado y barba a lo Jesucristo Superstar y se sienta con nosotros, no es del festival, primera vez que le vemos, nos saluda y le pregunto de dónde es, me contesta que ni él mismo lo sabe (¡un iluminado!, pienso) así que le pregunto dónde nació, si en España, Ecuador, Bolivia, Perú, EEUU…. y me dice: en Madrid, pero he vivido en muchas ciudades pero en España, en España. ¡Ya! le contesto. Nos cuenta que ha venido con una cámara a grabar algo de Bali y quiere ver un poco el festival, me mareo con el tufillo a rancio que desprende (literalmente, no es ninguna metáfora) así que me disculpo y voy a recepción a ver si tengo mejor señal de wifi, le dejo con Raúl. Cuando regreso 'el iluminado' ya se ha cambiado de mesa y Raúl me dice: -buen truco para largarte. Jajajaja, nos reímos. Raúl, entre la fiebre y el tufillo, se encuentra fatal y se retira pronto.

Siguiente post:
Bali: Tegalalang y el kecak del blanquito

Posts anteriores del Diario del viaje de Bali:
Pre-Bali
Bali-ubicándonos
Vida en el IBMF. Suly Resort. Ubud. Bali
Vida en los pueblos de Bali
Bali. Visita a Singapadu y Primer encuentro con el Kecak
Bali. Títeres y máscaras
Bali: Diarreas y Bedulu Village
Bali: Bona Village, monstruos y esvásticas





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